MARIA VIENE A NUESTRO RESCATE. (MARÍA. Modelo de Nuestra fe)

 


 MARIA VIENE A NUESTRO RESCATE

 


 Nuestra vida, en ocasiones, es como un viaje que no sabemos muy bien a donde nos lleva, y por supuesto queremos siempre encontrar respuestas a todas las preguntas que nos invaden día a día; el ser humano es por naturaleza un ser inquieto que está inmerso  en una búsqueda que nos ocupa toda nuestra existencia.

El sentido del bien y del mal, del pecado y de la gracia, de lo que es bueno y de lo que es malo, de lo que nos construye y lo que nos destruye… No tenemos nunca que dejar de interpelarnos por nuestra propia vida, en cuanto no lo hagamos es que hemos sido alcanzados por un humanismo que buscará solo en sí mismo su existencia, sólo el hombre, pero todavía peor, sólo el hombre y además sin pensamiento, ni terreno ni trascendente.

La secularización se percibe en cuanto la sociedad quiere privar al hombre del sentido de la trascendencia, cuando quiere que viva sólo aceptando lo terrenal, una especia de resignación alegre para poder alcanzar la añorada felicidad que se convierte en algo que va y viene y que al final da la sensación de que se nos escapa de las manos.

Por una mujer, por Eva nos entró el pecado en el mundo, por una desobediencia, por vivir en ausencia de Dios, por decirle que no pero con la boca pequeña porque no se quiere tener nada que nos pueda privar de nuestra libertad.

El pecado original en el libro del génesis manifiesta la tentación de desobedecer a Dios, una tentación que sigue estando presente en la humanidad, a su vez encontramos en Eva la perdición pero en María encontramos la salvación para toda la humanidad, por una mujer entró el pecado en el mundo, pero por una mujer entro la Salvación al mundo, María como puerta de la salvación.

La tentación y el pecado siguen acechando al hombre, nos sigue persiguiendo a cada uno de nosotros, es la representación de la serpiente, del demonio, de la maldad que tiene su mayor auge en la ausencia y desobediencia a nuestro Creador.

Si Eva representa la desobediencia, María nos representa la obediencia, María se convierte de esta manera en nuestro antídoto para vencer el pecado, todo aquello que nos aleja del amor de Dios, aquello que no nos permite alcanzar la gracia.

Por este motivo en nuestra devoción a María no podemos nunca olvidar que es Ella la que nos debe llevar a desenmascarar el pecado, no olvidemos que el demonio es astuto, que nos engañará, de la misma manera que ocurrió en el pecado original con Adán y Eva, es la seducción para errar en el camino, es la belleza del árbol del bien y del mal, que es la representación de la conciencia del hombre, que nos va marcando lo que es bueno y lo que es malo.

Pero no pasemos por alto que los poderes de este mundo son más astutos que los hijos de la luz, que saben introducirse en los primeros puestos de poder, y por lo tanto desde esos lugares pueden conseguir una influencia social fuerte que pueda llegar a influenciar en la gente.

El pecado se extiende como algo bueno, se le va a revestir de libertad, se le maquillará, al igual que hizo la serpiente con Eva, para ello tenemos que estar bien atentos a nuestra realidad, y para ello pedimos a María que nos ayude para que no nos desviemos de la voluntad de Dios. Por este motivo Jesús nos pide en el Evangelio que seamos astutos y humildes, que no nos dejemos engañar.

Hoy vemos como el mundo va arrinconando a la Fe, como cada día es más difícil ser cristianos coherente, no lo es si uno no anuncia ni denuncia, si hace la vista gorda ante aquello que ocurre; podemos ser creyentes vacios, tan solo de rituales pero que no somos capaces de ser testigos de verdad, testigos auténticos.

 

 Javier Abad chismol



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